Las familias invitadas pudieron compartir, de una manera diferente, la experiencia del encuentro en la casa que una vez les abrió las puertas y el corazón de todos los que los acogieron: hermanas Scalabrinianas, funcionarios, voluntarios y laicos.
Disfrutaron alegremente una actividad que les permitió dejar un conmovedor mensaje para los futuros acogidos en el CAMIG. Los niños, jóvenes y adultos se unieron para expresar simbólicamente y por escrito sus mensajes de aliento y de ánimo a los que serán acogidos, tal y como ellos una vez lo fueron: Una paloma en origami carga ahora en sus alas estos mensajes.