Desde la sociología, la solidaridad está definida como aquella que hace referencia al sentimiento y la actitud de unidad, cuyo único interés es el común, es decir, se refiere a ayudar a otros sin recibir nada a cambio.
Tan clara como es esta definición, es también la actitud de muchas personas que se han volcado a acoger migrantes y refugiados venezolanos que han dejado su país para buscar mejores condiciones de vida.
Al terminal de transportes de Bogotá, que se ha convertido en un punto de encuentro de muchos venezolanos que continúan su tránsito hacia algún lugar o deciden quedarse en la capital, llegan colombianos que ofrecen desde un alojamiento, hasta alimentos calientes para mitigar el frío bogotano.
Allí también se encuentra habilitado el Centro de Acogida y Acción Pastoral de la Terminal de Transporte Terrestre – CATT, perteneciente a la Arquidiócesis de Bogotá y dirigido por la comunidad de Hermanas Escalabrinianas desde hace 25 años. La función principal de esta oficina es la de acoger y atender de primera mano necesidades básicas, tales como una llamada de larga distancia, atención médica de urgencia o una cobija para pasar el frío de la capital.



