Las que están con nosotros, las que atraviesan la enfermedad, las que llenan de alegría nuestros hogares y aquellas que ahora descansan en la paz eterna.
En el Evangelio de hoy, Jesús nos promete la presencia del Espíritu Santo, el Paráclito, que acompaña, fortalece y guía nuestra vida en cada paso.
Que nuestras madres, iluminadas por el Espíritu Santo, sigan siendo reflejo de ternura, sabiduría y amor en nuestras familias y comunidades.



