Supo conciliar el don de gentes con el trato íntimo con Dios; la actividad incesante con la vida contemplativa. A través de sus obras, entre las que destacan el Libro de la Vida, el Camino de perfección, Las Moradas, y Las Fundaciones, ha ejercido en la Iglesia un luminoso magisterio espiritual, que el papa Pablo VI reconoció proclamándola Doctora de la Iglesia. Murió en Alba de Tormes (Salamanca) el 4 de octubre de 1582.

