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Travesía de un migrante

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Son diversas las situaciones que debe enfrentar un migrante cuando toma la decisión de irse de su país, abandonando su comodidad, su familia y su zona de confort, todo esto, en busca de un mejor futuro y cumplir con el sueño que todos tenemos al salir, pero aún más difícil es para el migrante venezolano, en vista de la situación tan terrible que se vive en esa nación millones de compatriotas hemos decidido irnos, enfrentando miles de trabas en el camino, están los que no tienen pasaporte y deben hacer hasta lo imposible para cruzar la frontera por la llamada trocha, exponiendo su vida en ese peligroso trayecto. También están los que sí pueden cruzar con sus documentos pero esto acarrea un largo proceso, primero debes hacer una fila kilométrica para poder sellar la salida de Venezuela, luego que logras finalmente cruzar el puente debes enfrentarte a una triste realidad que migración Colombia no te permiten sellar la entrada al país sin un pasaje comprado hacia algún destino determinado, es importante entonces preguntarse que pasa con los migrantes que no tienen el dinero para adquirir un pasaje y que deben avanzar caminando. Una vez dentro de otro país los migrantes se encuentran con la incertidumbre de saber cómo conseguir el dinero para seguir adelante. Pero sin duda que la gran mayoría no tiene las posibilidades económicas para adquirir un pasaje en autobús, por lo cual deben atravesar todo un país totalmente desconocido caminando, esta es una decisión aventurera pero también peligrosa ya que se corre el riesgo a ser robado o peor aún perder la vida por el desgaste físico que esto conlleva.


A diario son cientos de venezolanos que se ven por las orillas de las carreteras que se dirigen a los Patios cargados de bolsos, maletas, colchonetas etc. Algunos solicitan la ayuda de los carros que transitan por allí para que les den aventón, pero no todos cuentan con esa suerte. Luego que llegan a los Patios los venezolanos que poseen moneda local desean pagar un pasaje hasta Pamplona pero los conductores de los buses se niegan a prestarles el servicio dicen que “no pueden montarlos porque los pueden multar” por lo cual las personas deben seguir caminando. En ese trayecto son varias las personas o fundaciones no gubernamentales que le colaboran a los migrantes, les dan comida, dulces, bebidas y otras ayudas.


Cuando los migrantes llegan a pamplona encuentran una iniciativa de personas venezolanas y colombianas que prestan apoyo a los ciudadanos en una especie de refugio improvisado donde carecen de servicios básicos como agua, luz, comida, y colchonetas, pero al menos los caminantes pueden descansar del largo camino para al día siguiente continuar el trayecto.

 

Es allí cuando empieza lo más difícil quienes siguen caminando, deben atravesar los dos paramos que están en el camino, el frio es indescriptible y en trayectos de la vía la niebla no permite obtener visibilidad de los carros que se acercan, incluso hay quienes sufren de hipotermia y es triste que a diario pasan carros que les parece no importarles que seres humanos pasen por eso. Pero a pesar de las penurias esta realidad la vive todo tipo de venezolanos sin importar raza, genero, edad y nivel social, pues hasta profesionales se vienen caminando como en mi caso, pero lo importante de todo esto es que a pesar de esta situación siempre hay una luz al final del túnel, al llegar a Bogotá en La Terminal funciona una oficina de Atención al Migrante que están haciendo a diario una gran labor por los venezolanos que presentan varias dificultades, ayudándonos con alojo, comida y ducha en un refugio cerca del Terminal y además le brindan la colaboración con un aporte del pasaje a quienes decidan avanzar en busca de nuevos destinos.  Historias de Vida