Colombia renovó su consagración al Sagrado Corazón de Jesús en la Catedral Primada

En una eucaristía presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, la Iglesia colombiana volvió a poner el país bajo la protección y el amor misericordioso de Cristo.
En el marco de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, la Catedral Primada de Colombia fue escenario de la renovación de la consagración de Colombia al Corazón de Cristo, una tradición que se remonta a 1902 y que continúa siendo un signo de confianza en Dios, de reconciliación y de compromiso con la paz y el bien común.

La celebración fue presidida por el señor cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, quien invitó a los fieles a contemplar el corazón abierto de Jesús como fuente inagotable de misericordia y esperanza.
Una tradición nacida en tiempos difíciles
Durante la celebración se recordó que la primera consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús tuvo lugar el 18 de mayo de 1902, mediante el Decreto 820 promulgado por el presidente José Manuel Marroquín, a iniciativa del entonces arzobispo de Bogotá, monseñor Bernardo Herrera Restrepo, en medio de las heridas dejadas por la Guerra de los Mil Días.
Desde entonces, este acto ha permanecido como una expresión de fe del pueblo colombiano y una invitación permanente a construir la reconciliación y la paz.
Un llamado a trabajar por el bien común
En su reflexión, el cardenal Rueda Aparicio recordó que el amor de Dios constituye la base sólida sobre la cual deben edificarse las relaciones sociales, económicas, ambientales y políticas, orientadas siempre al bien común.
Asimismo, señaló que ese bien común exige el respeto por la dignidad de cada persona, el desarrollo integral de todos y la construcción de una paz fundada en la justicia.

Tres desarmes para construir la paz
Al renovar la consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús, el primado de Colombia invitó a todos los ciudadanos a asumir tres compromisos concretos que permitan avanzar hacia una sociedad más fraterna:
Desarmar el corazón
El cardenal exhortó a cultivar la escucha interior y la humildad para reconocer las propias equivocaciones, dejando atrás el odio, el resentimiento y la autosuficiencia.
Desarmar las palabras
También llamó a abandonar las expresiones agresivas y las descalificaciones, especialmente en las familias, las redes sociales y los debates públicos.

Desarmar las manos
Finalmente, invitó a rechazar toda forma de violencia y a promover una cultura de la no violencia activa, basada en el amor y la verdad.
Una oración por los líderes y servidores del país
El Señor Cardenal también, elevó una plegaria especial por los líderes y servidores públicos de Colombia, invitando a la comunidad a orar por quienes tienen responsabilidades en la vida democrática y social del país.
En ese espíritu de comunión y de confianza en el Corazón de Jesús, el Primado de Colombia pidió particularmente por distintas personalidades del ámbito nacional, entre ellas la senadora Aida Quilcué, el exministro José Manuel Restrepo, el senador Iván Cepeda y el jurista Abelardo de la Espriella.
El cardenal recordó que la oración por los gobernantes, líderes sociales y ciudadanos forma parte del compromiso cristiano por la construcción del bien común y la promoción de una cultura del encuentro, la reconciliación y la paz.

Una oración por Colombia
Posteriormente, el cardenal Luis José Rueda Aparicio consagró a Colombia al Sagrado Corazón de Jesús.
ORACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
¡Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío!
Amo a Colombia, tierra de trabajo y fe,
te la consagro, Jesús, luz del mundo,
la pongo en tu corazón:
Con la riqueza maravillosa de los dos mares,
las selvas, las llanuras y las altas cordilleras,
los grandes ríos, los páramos y las lagunas,
la riqueza biodiversa, obsequio del Dios que nos ama.
Amo a Colombia, tierra de fraternidad,
te la consagro, Jesús, redentor de la humanidad,
la pongo en tu corazón:
Con la mayor de las riquezas: las mujeres y los hombres,
que oran y trabajan para servir al bien común,
en la diversidad cultural, en los campos y las ciudades.
Amo a Colombia, tierra de diálogo y amistad,
te la consagro, Jesús, príncipe de la paz,
la pongo en tu corazón:
Te pido perdón por la guerra, el odio y la injusticia social,
por las economías ilegales, por destruir la vida humana,
por la indiferencia que empobrece. ¡Por alejarnos de tu amor!
Amo a Colombia, tierra de unidad y esperanza,
te la consagro, Jesús, Buen Pastor,
la pongo en tu corazón:
Me comprometo a orar y trabajar, perdonar y dialogar,
a defender la vida humana y a cuidar a los más débiles,
a custodiar la casa común, a respetar los bienes ajenos,
a buscar siempre la verdad y a amar al que piensa distinto.
Cristo Jesús, que nuestro corazón sea como el tuyo.
¡Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío!
Amén.

La celebración concluyó con una invitación a todos los colombianos a renovar su confianza en Cristo y a ser constructores de reconciliación, diálogo y esperanza en medio de los desafíos que vive el país.
