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3-sep.-jueves de la 22.ª semana del T. O.

los doctores de la Ley y los malos fariseos no tenían la capacidad de asombrarse, estaban cerrados en su autosuficiencia, en su soberbia

En la alegría de un esperanzador amanecer, emprendemos el camino señalado de servicio y amor para poder realizar la obra que deseas de cada uno de nosotros. Como siempre, tomas la iniciativa, Señor: «Rema mar adentro», ordenas a Pedro. Te presenta la objeción del fracaso de toda la noche, pero tú le insistes y la pesca es desbordante. De nuevo, Pedro reconoce sus limitaciones: «Soy pecador». Al fin, triunfa tu gracia: «Te haré pescador de hombres»

«Rema mar adentro», es grito de audacia y esperanza; fruto de la confianza en ti Señor. Tú nos envías, tu palabra nos cambia y da un giro a nuestra vida. Cuando Pedro se proclama tan pecador, le respondes con la altísima misión de pescador de hombres. Y con él a Santiago y Juan.

Al contrario de Pedro, te decimos que no te apartes cuando somos pecadores. Queremos sentir cerca el perdón, la liberación y la reconciliación. Como en el publicano, la fragilidad nos suscita el hambre de misericordia. Gracias, Señor, por impulsarnos a seguir remando mar adentro para que, echando las redes, nuestra pesca de fe, esperanza y caridad sea abundante y que podamos recordar que: “Todo comenzó en una frágil barca, en el mar de Galilea”. Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Un muy feliz y vocacional jueves para todos. 

Palabra del Papa

Los mismos demonios confesaban que Jesús era el ‘Hijo de Dios’, pero como los doctores de la Ley y los malos fariseos no tenían la capacidad de asombrarse, estaban cerrados en su autosuficiencia, en su soberbia. Pedro reconoce que Jesús es el Mesías, pero confiesa que es un pecador. Los demonios llegan a decir la verdad sobre él. Mientras que los doctores de la Ley si bien dicen es inteligente, es un rabino capaz, hace milagros, no dicen somos soberbios, somos autosuficientes, somos pecadores. La incapacidad de reconocerse pecadores les aleja de la verdadera confesión de Jesucristo. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 3 de septiembre de 2015, en Santa Marta).

Rema mar adentro
ORACIÓN 

Señor, en este evangelio, lo único que me pides es que yo me fíe de Ti, como lo hizo Pedro. Muchas veces nos toca echar las redes al mar y no conseguimos absolutamente nada. Y viene el desánimo, la tristeza, la duda de si estaremos en la verdad. Lo que importa es echar las redes “en el nombre del Señor”. Y fiarnos plenamente de Ti, Jesús.

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-3-de-septiembre-de-2026 

«Rema mar adentro». Estas palabras resuenan con fuerza en nuestro contexto actual. Vivimos en un mundo donde la superficialidad, la inmediatez y el miedo al riesgo parecen dictar el ritmo de nuestras decisiones. Jesús nos invita, como a Pedro, a salir de la orilla segura, de nuestras rutinas y certezas, y adentrarnos en lo desconocido, allí donde nuestra autosuficiencia no alcanza.

Con esta bella imagen de la barca el Señor nos habla de los elementos necesarios para un auténtico seguimiento de Jesús.

1) Jesús provoca una situación absurda. Él sabe muy bien que la pesca se hace de noche y no de día. Pero, en nombre de Jesús, Pedro echa las redes de día en el mismo sitio en que no había pescado nada de noche. Y las redes se rompían de la gran cantidad de peces.  ¿Qué pretende el Señor? Que nos fiemos de su Palabra. 

2.) Humildad. Pedro al ver el milagro y comprobar que Jesús es Dios, tiende a retirarse. No es que quiera irse, sino retirarse en gesto de humildad. Pedro cae en la cuenta de que Jesús es Dios. Y dice: No merezco estar con este hombre tan maravilloso. Es demasiado para mí.

3) Jesús le quita el miedo. «¡No tengas miedo!» El que está con Jesús no tiene miedo a nada ni a nadie. Jesús es “el quita miedos”.

4) Le da una tarea: ser pescador de hombres. Y esta es la bonita tarea de la vocación cristiana: recuperar al hombre en su integridad. Dejar que los hombres sean plenamente hombres y no poco-hombres; o medio-hombres. Lo mismo al hablar de las mujeres. El evangelio nos humaniza. El que está cerca de Jesús está cerca del hombre ideal, del modelo perfecto de hombre.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.